Qué hago con los días
Hay días y hay días...
Días amarillos, frescos;
días verdes, optimistas;
días azules, serenos;
días anaranjados, felices;
días blancos, limpios;
días rojos, ansiosos;
días grises, tristes;
días negros, pesados...
A veces no sé qué hacer con muchos de esos días.
No sé si en este día sea conveniente citar frases silvísticas, escribir este correo, tomarme el té, oír a fito o a sabina, o mejor ska-p...
No sé, la vida es incertidumbre y como no sé,
no sé articular mi discurso,
No se articular ni mi propia poesía...
pero como la poesía ya está escrita por los que saben,
yo sólo me limito a citarla
cumpliendo con el copyright.
Y la verdad es que a veces no estoy tan segura de querer:
"repetir el ayer como fórmula para salvarme"...
y lo poco que sé es que "el problema vital es el alma", pero no sé qué hacer con ella,
no sé cómo contarte como se siente...
sin que sea visto con un cristal de otro color...
Y por eso y otras cosas,
los días se me vuelven rojos, grises y negros...
Y no sé qué debo o no debo hacer...
y siguiendo a Silvio,
porque siempre hay que volver a él,
quiera o no quiera
sé que lo único que sé (porque él lo dijo) es que:
"debo recorrer mi ciudad para reconocerla
debo volverme a encantar como supe de niño
y despertar como un dios que alargara la siesta.
debo leer en el mar la lección de lo inmenso...
debo aprender que mañana es un mundo habitable
lleno de instantes, promesas y besos y sueños
debo encontrar la semilla del hijo y del padre
debo bañarme otra vez en el claro deseo
en el hondo deseo, deseo.
Y así se van mis días...
buscando, caminando, esperando
y arrastrándote...
sin saber qué realmente hacer con los días
y qué querer de los días...