Publicidad:
La Coctelera

Fragmentada

por Rosa I. Hernández-García

Categoría: Cuba

12 Abril 2007

Volver a la ciudad

(un viaje de Rosa I. Hernández-García)

La controversia Ponte-Calcines creada a partir de las preocupaciones del escritor Antonio José Ponte relacionadas con las edificaciones que se están levantando en La Habana me han planteado otras reflexiones, por llamarlas de algún modo. Luego de leerme los dos artículos: “Una catedral rusa para La Habana” de Ponte y “Todos los caminos conducen al templo” de Calcines, más que querer volver a la ciudad llegando al templo o no, me hicieron pensar en las políticas públicas desde la Oficina del Historiador de la Ciudad, por un lado y por el otro, en las posturas in situ y exiliares del dime y direte inacabable entre los cubanos que se quedaron y los que se fueron.

Me pregunto yo, por qué no puede existir un debate serio con relación a la arquitectura que se está levantando en La Habana por la figura de Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, y la relación de esa arquitectura con los/as que la habitan. De pronto los artículos pudieran leerse como un atacar por atacar de Ponte y/o un defender por defender de Calcines.

Luego de leer ambos artículos me resulta absurda la necesidad de Calcines en defenderse por ser uno de los que han “sitiado el Centro Histórico” junto con Leal Spengler. Cualquier persona, sea o no comunista, que simpatice o no con la Revolución de 1959, tiene el derecho de cuestionarse la urgencia de la Oficina del Historiador a querer destacar la figura de una “princesa” en La Habana por muy buena que sea después de muerta. Porque hay que saber que si estuviera viva el comunismo cubano no apoyaría las excentricidades que se adjudican las monarquías europeas en pleno siglo XXI. También se tiene el derecho a cuestionar por qué una monja de Calcuta, que visitó dos veces a La Habana necesita un homenaje de parte de un Estado concebido como ateo y que por mucho tiempo negó la libertad de culto. Por demás está preguntar que si se prohibió la libertad de culto, cómo es posible que haya una catedral griega y otra rusa. Qué hay de malo en cuestionar las decisiones que toman burócratas, administradores, historiadores, antropólogos, arquitectos… etc. (como muy bien hace hincapié Calcines) sobre una ciudad la cual se concibe como Patrimonio de la Humanidad, según la UNESCO. Lo malo de todo esto es que por más que Calcines quiera hacernos creer que dentro de toda esta gesta arquitectónica hay una inclusión del Otro es que necesite contestarle a Ponte preguntándole cuándo los cubanos de adentro y de afuera podrán tener un espacio cultural para ambos extremos. No creo que Ponte, a estas alturas, quiera encontrar un espacio cultural en una Habana que ya no es suya. Tampoco creo que a Calcines le interese construir una imbricación entre los de adentro y los de afuera.

Tanto en el lenguaje amargo de Ponte y en el sarcástico de Calcines hay algo que no me gusta. Ponte trae consigo un peso del que no está y que no ha podido superarlo. Al parecer su mirada será siempre una buscando lo negativo. Calcines, por su parte, y es el que más me disgusta, quiere hacernos creer que la gestión de Eusebio Leal Spengler es infalible. Por lo tanto la Revolución está dando aperturas nunca antes concebidas. Como yo veo las cosas es que las políticas públicas y las gestiones gubernamentales en muchos países están muy lejos de crearse y ejecutarse a conciencia y que la Revolución no está exenta de ésta.

Además, cuán justificable, urgente y necesaria, es que la ciudad tenga un jardín para Lady Di, otro para Madre Teresa, y dos catedrales: griega y rusa en un país que no ha parado de convulsar con unos/as ciudadanos/as que todos los días salen a buscársela mientras la ciudad se les cae literalmente encima. Los/as cubanos/as viven de las ruinas de ese nombrado Patrimonio de la Humanidad. La Habana se les hace, a mí parecer, cada día más lejana.

¿A quién beneficia una catedral griega y otra rusa? ¿A quién le beneficia estos jardines? Me parece a mí que los/as habaneros/as tienen ahora mismo otras necesidades arquitectónicas. Esto, parece ser, que no lo ve Calcines, ni los especialistas y se va en una defensa a Eusebio Leal Spengler casi injustificable porque el historiador de la ciudad tiene foro, poder y presupuesto para defenderse a sí mismo y a su obra. Más aún me parece de muy mal gusto cuando plantea: “¿Podríamos trabajar juntos los cubanos de adentro y afuera con un destino compartido que sea la “utopía diferente” de La Habana Vieja? ¿Podríamos dejar a un lado miserias y rencores para que –al margen de los diferendos políticos- aquí encuentre espacio y respeto el Otro cultural, ya sea de índole racial, religiosa, sexual…?” A mí entender es de mal gusto porque la Revolución no se ha distinguido por la apertura –“dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”- y queda demostrado en el artículo de Calcines por el tono y cuando coloca la referencia del de Ponte en la red y añade “cuyos refritos han reproducido los periódicos El País (España) y Clarín (Argentina). Me parece que a la Revolución le duele que luego de 48 años siga proyectándose incoherente y ambigua. Cómo nos va decir Calcines que haya espacio para la diversidad racial, religiosa y sexual, entre otras, cuando el film de Gutiérrez Alea, Fresa y chocolate, todavía no ha sido pasada por la televisión cubana. Cuando Alicia en el pueblo de las maravillas desapareció misteriosamente de los cines cubanos, etc. Entre otros sucesos más.

El papel lo aguanta todo y por lo tanto Calcines puede escribir de lo maravilloso de un mundo inclusivo, claro cuando él es parte de toda esa faena arquitectónica que se gesta en La Habana Vieja. Mientras mira con tanto recelo que un escritor cubano desde Madrid (con cierto poder de convocatoria ya que El País y Clarín le publican sus artículos) cuestione las razones de la toma de decisiones cuando una de las obras se le dedica a Fidel Castro en su cumpleaños #80 por ser “promotor de la transformación arquitectónica”. Calcines nos podrá argumentar de la certeza de esta declaración porque bajo el liderato político de Castro se le ha dado visto bueno a las obras desde 1959 por razones obvias. Sin embargo, también debemos aclarar que si bien es cierto que hay obra que ha sido justa y beneficiosa para el pueblo cubano desde el gobierno de Fidel, también debemos estar concientes de que mucho de lo negativo (por ser el líder máximo) también se debe a su gesta. La Revolución, ni Fidel, ni Eusebio Leal Spengler y lo que él representa son infalibles… entonces, por qué tanto miedo a la crítica.

Que me aclaren los arquitectos (ya que de arquitectura no sé nada), y de paso los/as habaneros/as si la obra de la Oficina del Historiador de la Ciudad va dirigida a mejorar las condiciones de vida de los/as ciudadanos/as y de la ciudad en sí misma para quienes hacen ésta día a día.

¿Volver a la ciudad? No sé, no creo, me asusta el kitsch.

servido por Rosa I. sin comentarios compártelo

19 Marzo 2007

Postal cubana

"En el verano yo me voy pa' Cuba, si hago dinero yo me voy pa' Cuba, con tres maletas yo me voy pa' Cuba y si no vas te mando una postal." Habana Abierta

Y eso fue lo que hice. En el verano de 2001 y en el invierno de 2002 tomé mis tres maletas y me fui pa' Cuba. Claro, con la incertidumbre de todo aquel viajero que va desde un territorio norteamericano, como lo es Puerto Rico en este caso. Como todos saben, no existen relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos. Por lo tanto, para ir desde Puerto Rico a Cuba hay que ser ingenioso y traspasar la política y la economía. Cuba y Puerto Rico se encuentran en El Caribe y las separan 810 millas de distancia (aproximadamente). Es decir, muy cerca físicamente y muy lejos políticamente.
Los preparativos comienzan con cómo burlar los entrampamientos norteamericanos para mantener el bloqueo económico impuesto a Cuba desde febrero de 1962. Hay que conseguir invitaciones a eventos que indiquen que el gobierno cubano ha de financiar el viaje educativo-cultural que se realiza. No existe un fin recreacional justificable para el gobierno norteamericano.
De boca en boca, como en las antiguas sociedades de la tradición oral, comienzan a surgir sugerencias, amigos de amigos de amigos que fueron, miedos, críticas, ánimos, en fin, de todo para que uno emprenda o no el viaje a una isla comunista lidereada por un octagenario por 48 años llamado Fidel Castro.
Ya con todos los permisos en orden tuve que hacer escala en Panamá para luego virar a Cuba. ¡Toda una locura!
Con tres maletas en mano, literalmente, emprendí mi viaje por segunda ocasión a la isla de Cuba, alquilé apartamento y a vivir como cubana por todo un mes en 16 entre 1ra y 3ra en Miramar.
Pude haber elegido quedarme en El Vedado, lugarcéntrico para las expresiones culturales. Sin embargo, el apartamento lo conseguí a $5 USD la noche gracias a unas amistades creadas en el viaje anterior.
Mi prioridad era participar del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, ya que tengo particular interés en el cine cubano creado por el ICAIC. Lamentablemente, me tocó un año de crisis en el cine cubano y no hubo representación de estos en el festival. Razón que escuché de varios cubanos para calificar al Festival de muy malo. Sin embargo, pude ver cine norteamericano independiente el cual ellos esperan con ansia. También coincidió un Festival de Jazz el cual disfruté muchísimo que me balanceó la desilusión del Festival de Cine. Además, hubo un gran concierto por Habana Abierta llamado Interactivo que estuvo genial. La fusión, la energía, la alegría, carisma y profesionalismo desde la tarima contagió a todo el público que no se sentó ni un sólo instante.
Como Cuba a veces puede ser un viaje en el tiempo vi escenas cinematográficas en la vida cotidiana. Y es que en Cuba, ¡nunca se sabe!
Pero bueno, Cuba es intensa. Si deciden visitarla no dejen de pasear por el Malecón, ir a Coppelia, visitar los teatros, la Habana Vieja (por supuesto), Miramar y su Quinta Avenida, el Barrio Chino, Centro Habana, el Vedado... en fin, cientos de lugares que querrán visitar. Viajen en guagua (transporte colectivo), en taxis para nacionales, pero sobre todo como diría Silvio Rodríguez "vamos a andar" porque "hay que recorrer la ciudad para reconocerla". No hay Cuba si no la sienten los pies.
¡Buen viaje!

Tags: viajes, cuba

servido por Rosa I. sin comentarios compártelo

13 Marzo 2007

Alicia en el pueblo de las Maravillas

http://www.youtube.com/watch?v=Yqs8HLa032A

servido por Rosa I. sin comentarios compártelo

12 Marzo 2007

Por primera vez, documental cubano de Octavio Cortázar

http://www.youtube.com/watch?v=KpuIu1x84e4

servido por Rosa I. sin comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de Rosa I.

Fragmentada

San Juan, Puerto Rico
ver perfil »
contacto »
Mujer, hija, amiga, comprometida, aprendiz de socióloga y bibliotecaria... si es que esta información sirve para construirme. No hay totalidad sólo fragmentos, pedazos rotos...

Fotos

Rosa I. Hernández-García todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera